Dibujar el camino del sol con herramientas sencillas y observar sombras de mañana, mediodía y tarde revela huecos de confort clave. Con esa cartografía temporal, las piezas efímeras se ubican estratégicamente, ampliando penumbras útiles durante horas críticas y respetando pasos peatonales, terrazas y vistas monumentales que dan identidad al lugar.
Las tardes traen brisas que se pierden entre fachadas y quioscos. Medir su dirección con cintas, humo no tóxico o anemómetros manuales permite orientar velarias, ranuras y pórticos ligeros para guiar el flujo. Al canalizar el aire, reducimos calor percibido y mejoramos la experiencia sin incrementar consumo energético ni ruidos molestos.





